Citas: leer, subrayar, guardar

amistad

Un amigo se cae y se rompe una pierna: es fácil sentir pena y tratar de ayudarlo. Un amigo se cae, se levanta sin problemas y al otro día gana la lotería: ¿cuán sinceras son nuestras felicitaciones? ¿No guardan acaso un poco de envidia y rencor?

Curtis, Walt. Mala nothce y otras aventuras ilegales. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Caja Negra, 2019, p. 212.

amor

Quizás prefiero imaginar que ese adulto del futuro nos ama como yo amo a mis padres: con un amor incondicional y el deseo ferviente y probablemente fallido de no parecerme a ellos.

Zambra, Alejandro. Literatura infantil. Buenos Aires: Anagrama, 2023, p. 98.
[Ingreso: Junio, 11, 2023, 00:27:32]

archivo

"El archivo, según Foucault, no guarda los significados, estos se tornan allí acontecimientos, cosas, tienen un valor en sí mismo. El archivo se situaría entre las posibilidades de decir y lo ya dicho y negaría la idea de que el enunciado sea la traducción de algo, un significado, que se encuentra en otro lugar".

AA. VV.. Indiccionario de lo contemporáneo. La Plata, Estructura Mental a las Estrellas, 2021 [2018], p. 26.

"El archivo, en tanto territorio de disputas, pone en juego no solo el control de aquello que puede ser dicho, sino además la construcción misma de la realidad y no apenas su conservación, como pretendían los positivistas. En este sentido, se revela que el archivo no representa un pasado, no da testimonio histórico, lo construye".

AA. VV.. Indiccionario de lo contemporáneo. La Plata, Estructura Mental a las Estrellas, 2021 [2018], p. 28.

"Presentarse como arconte exclusivo, lector legal y oficial del archivo es, a fin de cuentas, la posibilidad de dominar, de crear el pasado a partir de los propios intereses o, como mínimo, del propio lugar de enunciación, cancelando los otros. Por eso, los archivos están en disputa, así como están en disputa sus lecturas".

AA. VV.. Indiccionario de lo contemporáneo. La Plata, Estructura Mental a las Estrellas, 2021 [2018], p. 30.

"El archivo americano se inaugura con un texto perdido e interpolado, atravesado por la polémica y la multiplicidad de voces: metonimia y metáfora de todas las imágenes posteriores".

Teglia, Vanina; Añón, Valeria. "Prólogo" en Cristobal Colón Dario, cartas y relaciones: antología esencial. Buenos Aires, Corregidor, 2021 [2012], p. 16.

arte

La gente no se cansa de decir: hasta que no ves un Rothko en vivo no ves ni la mitad. A mí me sorprende todo lo que se puede ver en una reproducción. Incluso ahí Rothko no te entra por los ojos sino como uun fuego a la altura del estómago. Hay días en que creo que su obras no son obras de arte sino otra cosa: la zarza ardiente de la história bíblica. Un arbusto que arde pero nunca se quema.

Gainza, María. El nervio óptico. Buenos Aires, Anagrama, 2022 [2017], p. 90.

Creo que el arte que depende demasiado del subidón de un descubrimiento inexorablemente declina cuando se lo logra dominar por completo. [...] Carson McCullers lo decía mejor: «De pronto captas algo aquí —y se señalaba el rabillo del ojo— y un frío estremecimiento te recorre de arriba abajo».

Gainza, María. El nervio óptico. Buenos Aires, Anagrama, 2022 [2017], p. 80.

Olvidaba que los elementos más poderosos de una obra con frecuencia son sus silencios, y que, como dicen por ahí, el estilo es un medio para insistir sobre algo.

Gainza, María. El nervio óptico. Buenos Aires, Anagrama, 2022 [2017], p. 92.

"Se destruyen stencils y caricaturas estratégicas como si fueran actos de vandalismo público o se los promociona, dándoles vuelta el sentido, a cambio de grandes sumas de dinero. Y es debatible, a la vista del tejido urbano, si este es un arte que las autoridades quieren esponsorear (como lo han hecho en St. Leonards-o-Sea, al sellar inmediatamente un graffiti de Bansky con plexiglás). o si, de alguna forma misteriosa, estas intervenciones debieran seguir siendo un secreto encriptado. Vivimos en una sociedad ávida de juntar lo que sea que parezca tener espíritu; lo que sea peligroso puede ser capturado y convertido en una forma de energía. Que también es riqueza, dinero, crédito, plenitud sexual.

Sinclair, Ian. Los ríos perdidos de Londres y El sublime topográfico. Traducción: Edgardo Scott. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Fiordo, 2016, p. 79.

Besos

Hay tantos tipos de besos como personas en el mundo, tantos como permutaciones y combinacio nes de personas. Nadie besa como los demás y nadie coge igual, pero, en cierto modo, un beso es algo todavía más personal, más individual que un polvo.
Los hay que besan con fervor y vehemencia, con los labios bien separados y distendidos, mientras te meten la lengua dura en la boca todo lo que pueden. Otros besan con pereza, relajados y lánguidos, con bocas flojas que apenas te rozan, con lenguas casi incapaces de aventurarse a salir. Hay quienes besan con astucia, con besos que parecen indiferentes al principio, pero furtivamente acaban despertándote enormes estallidos de deseo. Otros besan con tanta intensidad que repugnan un poco y te dejan como si acabaras de echarte un polvo rápido en el piso del baño. También hay quienes besan de forma virginal, porque cuando se disponen a apoderarse de tu boca parece que te están agarrando castamente de la mano. Otros besan como si estuvieran cogiendo, metiendo y sacando frenéticamente la lengua los labios con ritmo jadeante. Hay muchos otros tipos de besos. Ahora se me ocurren por lo menos una docena. Podés anotar acá tus favoritos:

di Prima, Diane. Memorias de una beatnik. Buenos Aires, Las afueras, 2023 [1969/1988], p. 14.

biografía

[...] quien se hace biógrafo {responde Freud} se obliga a la mentira, al secreto, a la hipocresía, a la idealización y también a la disimulación de su misma incomprensión, porque la verdad biográfica no se puede lograr, y aun si uno la alcanzara, no la podría utilizar. La verdad [biográfica] no es practicable y los hombres no la merecen. Por lo demás, nuestro príncipe Hamlet, ¿no tenía razón cuando preguntaba si alguien podría escapar al látigo si fuera tratado según el mérito?.

AA. VV.. Indiccionario de lo contemporáneo. La Plata, Estructura Mental a las Estrellas, 2021 [2018], p. 36.

Cualquier biografía, ocultada, deviene ficción".

Sinclair, Ian. Los ríos perdidos de Londres y El sublime topográfico. Traducción: Edgardo Scott. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Fiordo, 2016, p. 23.

caminar

Caminar sobre o junto a los ríos enterrados de Londres añade una forma de memoria colectiva a nuestros flancos.

Sinclair, Ian. Los ríos perdidos de Londres y El sublime topográfico. Traducción: Edgardo Scott. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Fiordo, 2016, p. 20.

citar

Me he dado cuenta, también, de que el buen citador evita tener que pensar por sí mismo.

Gainza, María. El nervio óptico. Buenos Aires, Anagrama, 2022 [2017], p. 157.

ciudad

"Las ciudades se ensamblan alrededor de sus mercados más importantes ─carne, pescado, verduras, ropa y objetos de personas fallecidas─; luego se los expulsa, por conveniencia, hacia los suburbios, del mismo modo como se aleja del centro, a menudo, a los asilos y hospitales, para ocultarlos en los límites de la visibilidad, marcar los bordes entre la ciudad y el campo.

Sinclair, Ian. Los ríos perdidos de Londres y El sublime topográfico. Traducción: Edgardo Scott. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Fiordo, 2016, p. 30.

cobardía

Los cobardes temen hasta la felicidad.

Dazai, Osamu. Indigno de ser humano. Traducción: Montse Watkins (1999). Buenos Aires, Sajalín Editores, 2021, p. 55.

colección

[Walter Benjamin escribe:] "La existencia de un coleccionista oscila dialécticamente entre los polos del desorden y el orden". Esa tensión, que parece fundar la historia de la humanidad en tanto historia, fue apaciguada o maquillada, combatida o resistida por el espíritu positivista que prefirió contar la historia del triunfo de uno de los polos: la razón y un orden basado en la definición identitaria de los elementos coleccionados. Los museos de la modernidad pasaron a caracterizarse por los objetos que capitalizaban, así como el sujeto moderno por los conocimientos que era capaz de acumular. Museos y subjetividad modernos se constituyen como dos tipos de archivos, capitalizadores.

AA. VV.. Indiccionario de lo contemporáneo. La Plata, Estructura Mental a las Estrellas, 2021 [2018], p. 21.

comics

After all, comics art a gutter medium: that is, it's what takes place in the gutters between the panels that activates the medium.

Spiegelman, Art. "Those Dirty Little Comics" en Adelman, Bob Tijuana Bibles: art and wit in america's forbidden funnies, 1930s-1950s. Nueva York: Simon and Schuster, 1997, p. 8.
[Ingreso: Noviembre, 13, 2023, 23:17:12]

Consagrar/profanar

[...] consagrar (sacrare) era el término que designaba la salida de las cosas de la esfera del derecho humano, profanar por el contrario significa restituir al libre uso de los hombres.

Agamben, Giorgio. ¿ Qué es un dispositivo?. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Adriana Hidalgo editores, 2014, pp. 21-22.
[Ingreso: Octubre, 11, 2024, 01:42:50]

escribir

Y no sé qué hacer con esa muerte tan tonta, tan gratuita, tan hipnótica, y tampoco sé por qué lo estoy contando ahora, pero supongo que siempre es así: uno escribe algo para contar otra cosa.

Gainza, María. El nérvio óptico. Buenos Aires, Anagrama, 2022 [2017], p. 20.

Porque ─y esto lo sabe cualquier escritor de cepa─ uno no escribe para expresarse, sino para entender, y no hay comprensión donde no hay obsesión.

Herbert, Julián. "Prólogo" en Pauls, Alan Fallar otra vez. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Gris Tormenta, 2022, pp. 16-17.
[Ingreso: Abril, 15, 2024, 00:05:13]

Género

Cuando se piensa en géneros se piensa en límites: históricos en primer lugar, porque los géneros no son eternos, surgen, se desarrollan y desaparecen o se transforman, su condición es esencialmente histórica y social. Por otra parte, aunque ya no funcionen como sistemas normativos, de algún modo organizan o regulan las relaciones literarias y permiten trazar diferencias: géneros "mayores" y "menores", literarios o ono. Si bien estos términos están modificándose constantemente y dependen de las concepciones de la literatura que predominen, los géneros proporcionan un conjunto de normas ─una legalidad─ para clasificar y ordenar los textos.

Amar Sánchez, Ana María. El relato de los hechos. Rosario, Beatriz Viterbo, 1992, p. 19.

historia

Nunca logramos olvidar lo bastante nuestro presente conocido para reconstruir en su totalidad cualquier pasado

Ong, Walter. Oralidad y escritura. Tecnologías de la palabra. México, Fondo de Cultura Económica, 2016 [1982], p. 52.

humanidad

¿No es, acaso, una ingenuidad pensar que, por su inteligencia, los hombres conocen las oscilaciones internas y secretas de las bestias? ¿Mediante qué comparación entre ellos y nosotros concluye el hombre la ausencia de razón que les atribuye?

Burucúa, José Emilio; Kwiatkowski, Nicolás. Historia natural y mítica de los elefantes. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Ampersand, 2020, p. 29.

Mi vida ha estado llena de vergüenza. La verdad es que no tengo la más remota idea de lo que es vivir como un ser humano. Como nací en provincias, en Tohoku, la primera vez que vi un tren ya era bastante mayor. Me dediqué a subir y bajar, una y otra vez, el puente elevado de la estación, sin que se me ocurriera que lo habían construido para cruzar las vías; me parecía que su función era dotar a la estación de un lugar de diversión de tipo occidental. Eso pensé durante mucho tiempo. Me lo pasaba estupendamente subiendo y bajando el puente, que era para mí una diversión de lo más elegante y el mejor servicio que ofrecía la compañía de ferrocarriles. Cuando me enteré de que no era más que un medio para que los viajeros cruzaran al otro lado, mi interés se desvaneció.

Dazai, Osamu. Indigno de ser humano. Traducción: Montse Watkins (1999). Buenos Aires, Sajalín Editores, 2021, p. 15.

inclusivo

Sería ingenuo pensar que no existe relación entre la desmesurada corrección política contemporánea y el chato protagonismo que demandan los correctores de estilo [...]. Se trata de una guerra ideológica que se libra en los lindes de la estética, y es en parte por eso que algo aparentemente divertido e inquietante como el lenguaje inclusivo (o incluyente, corríjanme) logra generar animadversiones de amplio espectro: no tanto por romper la norma ─cosa a mi juicio deseable y amena─, sino por intentar sustituirla mediante el chantaje moral. Más allá de su flagrante ineficacia política (una subalterna social como la chofer de Uber no puede obligarme a ser parte de su todes porque le cancelo el viaje, en cambio un profesor sí puede imponerlo a sus alumnes bajo la soterrada amenaza de reprobarlo), el lenguaje incluyente fracasa, en cuanto recurso subversivo, porque carece la mayor parte de las veces de la ironía necesaria para verse a sí mismo como lo que es: un lujo.

Herbert, Julián. "Prólogo" en Pauls, Alan Fallar otra vez. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Gris Tormenta, 2022, pp. 16-17.
[Ingreso: Abril, 15, 2024, 00:03:42]

lectura

Cuando leemos el trabajo de otros, tenemos los ojos de un lince. Cuando leemos el propio, somos ciegos como topos. Pues cuando sabemos algo de memoria, y lo hemos escrito nosotros mismos, no volvemos a eso con la precisión adecuada.

Schottus, Andreas en Grafton, Anthony. La cultura de la corrección de textos en el Renacimiento europeo. Traducción: Ghelfi, Emilia. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Ampersand, 2014, p. 45.
[Ingreso: Junio, 24, 2023, 20:03:49]

La lectura silenciosa es en cierto modo una conquista; quienes leemos en silencio y en soledad aprendemos, justamente, a estar solos, o mejor dicho reconquistamos una soledad menos agresiva, una soledad vaciada de angustia; nos sentimos poblados, multiplicados, acompañados mientras leemos en silenciosa soledad sonora.

Zambra, Alejandro. Literatura infantil. Buenos Aires: Anagrama, 2023, p. 60.
[Ingreso: Junio, 11, 2023, 00:23:46]

[...] por eso releemos la obra de un escritor admirado: [...] al regresar a los textos las certezas se rompen, y construimos, esta vez, recuerdos nuevos, recuerdos que también parecen, mientras tanto, definitivos.

Zambra, Alejandro. «El gesto de Onetti» en No leer. Crónicas y ensayos sobre literatura. Barcelona: Anagrama, 2022, p. 56.
[Ingreso: Mayo, 21, 2024, 22:02:13]

literatura

El final ya lo conoces. Los finales, para ti, no están vinculados a una clausura, no representan la meta sino una posición intermedia, como cuando un velocista entera un circuito pero faltan aún varias vueltas para que la cartera termine. Y así también funciona, en realidad, la literatura de los adultos, aunque solemos ignorarlo; solemos rendirnos a la superstición del final, del desenlace, porque a veces necesitamos suponer que las historias terminan, obedientemente, en la última página.

Zambra, Alejandro. Literatura infantil. Buenos Aires: Anagrama, 2023, p. 58.
[Ingreso: Junio, 11, 2023, 00:20:25]

mito

Un mito es siempre simbólico, por eso no tiene nunca un significado unívoco, alegórico, sino que vive una vida encapsulada que, según el lugar y el hombre que lo rodea, puede estallarse en las más diversas y múltiples florecencias.

Pavese, Cesare. La literatura norteamericana y otros ensayos. Madrid: Bruguera, 1987, pp. 308-9.
[Ingreso: Noviembre, 12, 2023, 09:49:17]

[M]ito es un relato tradicional que refiere a la actuación memorable y paradigmática de unas figuras extraordinarias ─héroes y dioses─ en un tiempo prestigioso y esencial.

García Gual, Carlos. Diccionario de mitos. Madrid: Turner, 2021, p. 12
[Ingreso: Noviembre, 12, 2023, 09:49:17]

realismo

Nada más ficcional que el realismo, donde todo lo que escribimos está bajo la luz del recorte ideológico.

Laiseca, Alberto. "Para leer El matadero", Página 12, Radar, año 21, nª1071 (26 de marzo de 2017), p. 27.
[Ingreso: Mayo, 4, 2024, 00:56:30]

respeto

Parecía que me estaba ganando el respeto de todos. Aunque el hecho de que me respetaran me causaba un cierto pánico. Mi idea de alguien respetado consistía en una persona que había logrado engañar casi a la perfección a los demás pero que, al ser visto por un ser omnisciente e omnipotente, era humillado en una vergüenza peor que la muerte. Incluso si engañase a los seres humanos para que me respetaran, alguno de ellos se daría cuenta; y cuando les contara a los demás el engaño, entonces la ira de los humanos daría lugar a alguna horrible venganza. Solo de pensarlo se me ponían los pelos de punta.

Dazai, Osamu. Indigno de ser humano. Traducción: Montse Watkins (1999). Buenos Aires, Sajalín Editores, 2021, p. 21.

río

[...] quisiera que consideráramos el concepto de río «perdido» como aplicable a todo Londres. [...] A mediados del siglo XIX, hubo un momento en que se entubaron muchos afluentes que habían pasado a ser inoportunos, porque era necesario implementar, con la ayuda de un ingeniero civil, Sir Joseph Bazalgette, un sistema eficaz de alcantarillados. Un circuito para que se filtraran, purificaran y luego se vertieran en el Támesis los desechos de Londres".

Sinclair, Ian. Los ríos perdidos de Londres y El sublime topográfico. Traducción: Edgardo Scott. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Fiordo, 2016, p. 28.

tijuana bibles

[T]he Tijuana Bibles were the very first real comic books in America to do more than merely reprint old newspaper strips, predating by five or ten years the format we've now come to thinks of as comics.

Spiegelman, Art. "Those Dirty Little Comics" en Adelman, Bob Tijuana Bibles: art and wit in america's forbidden funnies, 1930s-1950s. Nueva York: Simon and Schuster, 1997, p. 4.
[Ingreso: Noviembre, 13, 2023, 23:01:16]

The Tijuana Bibles probably weren't produced in Tijuana (or in Havana, Paris, or London, as some of the covers imply), and they obviously weren't Bibles. They were clandestinely produced and distributed small booklets that chronicled the explicit sexual adventures of America's beloved comic-strip characters, celebrities, and folk heroes. The standard format consisted of eight poorly printed 4"-wide by 3"-high black (or blue( and white pages with one panel per page and covers of a heavier colored stock.

Spiegelman, Art. "Those Dirty Little Comics" en Adelman, Bob Tijuana Bibles: art and wit in america's forbidden funnies, 1930s-1950s. Nueva York: Simon and Schuster, 1997, p. 5.
[Ingreso: Noviembre, 13, 2023, 23:02:46]

traducción

No hay, no puede haber, no habrá jamás relación de equivalencia entre la lengua de la que se traduce y la lengua a la que se traduce. Y, sin embargo, la exigencia persiste: es preciso traducir; y, sin embargo, las traducciones continúan, proliferan, se multiplican todos los días. La lección ─que es nuestro alivio, quizás el único a nuestro alcance─ es que nada hace posible tantas cosas nuevas como una situación imposible.

Pauls, Alan. Fallar otra vez. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Gris Tormenta, 2022, p. 35.
[Ingreso: Abril, 15, 2024, 00:14:22]

transposición

La transposición o transfiguración de una obra en otra es un milagro reconocible de la máquina literaria: es su interés por la metamorfosis, y porqué no, por ensanchar el núcleo vital de un mito enviándolo hacia todos los destinos, géneros y contextos posibles.

González, Horacio. "La experiencia faustoski" en Campos, Estanislao del Fausto. Edición facsimilar. Ilustración: Oski. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Eudeba, 2013, p. 7.
[Ingreso: Abril, 15, 2024, 22:33:49]

trascendencia (falopa)

Mientras haya pasión y un poco de odio en nuestros corazones, podremos levantar de nuevo las grandes carpas, ser otra vez lo que fuimos. Hay que dejarlo todo. Podremos dejar de llorar a nuestros muertos y comenzar a ser nuestros muertos.

Saldías, Álex. Ecos. Santiago, La pollera Ediciones, 2018, p. 74. Variante en p. 195.


No hay manera de escapar - Boris Vian y OuLiPo

Es cierto. No se puede escapar. Uno pasa de un libro a otro y las obsesiones son las mismas. Volvemos entonces al tema de la traducción.

No hay manera de escapar de Boris Vian y OuLiPo es una novelita policial cuya historia sea quizás menos entretenida que la del texto

Boris Vian muere incesantemente en 1959. En 1996 Ursula Vian Kübler, su viuda, se da a la tarea de conseguir quien editara la obra completa de Boris. Logra que una editorial francesa publique entre 1999 y 2003 quince volúmenes con las obras de Vian. Queda, sin embargo, un manuscrito titulado Roman Série noire escrito entre 1950 y 1951 que se mantiene inédito. En 2016, Nicole Bertolt, gestora de la obra de Vian, vuelve sobre esos papeles y decide retomar el proyecto. La propuesta llega al colectivo OuLiPo, quien completa la novela.

En el manuscrito se encontraba la sinópsis de la novela y sus primeros cuatro capítulos. Terminada, cuenta con dieciséis capítulos, doce de ellos escritos por el OuLiPo. A nosotros nos llega traducida por Eduardo Berti, quien también es miembro del colectivo y, a la vez, uno de los escritores que se dieron a la tarea de completarla.

Un tipo joven se pone a indagar cuando advierte que, una después de otra, todas las chicas que amó caen en manos de un asesino. Llega siempre tarde, pero termina por descubrir que el autor de los crímenes es ... [de "La sinópsis de Boris Vian"].

La novela está plagada de juegos. Destaco uno: las supuestas notas del traductor. Vian solía fingir ser el traductor de Vernon Sullivan, un seudónimo con el que firmó cuatro novelas. Esta novela recrea ese juego entre el cuerpo del texto y sus aclaraciones en los pies.

En general, debo decir que la traducción no despertó mi interés. Es probable que la novela tampoco. Pero... siempre hay algo. Alguna nota al pie que no traía la leyenda "[N. del T.]", por ejemplo. ¿A quién se la debía atribuir? ¿A Berti traductor o al texto? Esas cosas me desorientan y me ponen alerta. Y me hacen intentar consultar el original (sí, he dicho más de una vez que no conozco otros idiomas, pero soy susceptible a las formas y puedo consultar diccionarios).

Les comparto algunas de mis inquietudes. En el siguiente ejemplo me enfrenté a esta duda: ¿falta una 'n' o cambió la 'a' por una 'e'? ¿Por qué lo de la 'n'? Porque el protagonista habla sobre Ellen Brewster.

Elle se mordió el labio inferior. Tenía ese tic cuando estaba emocionada. (27)

En el original el misterio se resuelve:

Elle mordait sa lèvre inférieure, elle avait toujours eu ce tic lorsqu’elle était émue.

Pero resulta que, entonces, lo que me molesta es que no se haya respetado la puntuación (la de la oración y la del párrafo) ni la repetición del pronombre. No sé si en francés es imprescindible la presencia del pronombre al lado del verbo flexionado. En castellano no. En todo caso, ¿por qué aparece en el primer caso y no en el segundo? Criterios, claro.

Otro ejemplo:

El hombre se acercó. Tuve un mal presentimiento. Pero no era más un cartero o parecía serlo. (52)

Aquí la pregunta que se me presentó fue si se trataba de un error en la traducción o en el original. En castellano se lee que el hombre ya no era cartero, ¿sería mejor decir "no era más que un cartero", "no era sino un cartero"? El original dice:

Ce n’était pourtant qu’un postier ou ça y ressemblait.

Destaco ahí el pronombre relativo que me falta en la traducción. No. No sé francés, pero vamos, si es casi la misma forma.

Ya que estoy con el original a la vista, noto que la traducción descarta este chiste:

N.d.T. : en anglais, to take French leave signifie « filer à l’anglaise ».

Y lo dejo aquí.

La novela es entretenida y un tanto predecible. Los primeros cuatro capítulos son los que más disfruté. Siento que en ellos había una mayor frescura, pero también puede ser que el saber que esos eran los capítulos de Vian me hayan predispuesto a estar comparando todo el tiempo la escritura del resto de los capítulos.

Me gustó el arte de tapa. Tanto el de la edición argentina como el de la edición francesa (cuya imagen se reproduce al interior de la edición de Caja Negra).

Si alguna tarde tienen un ratito libre, quizás pueden acudir a este libro.

Boris Vian y OuLiPo: No hay manera de escapar. Caja Negra, 2020. 144 páginas, 20 x 14 cm. Traducción: Eduardo Berti. Diseño de tapa: Consuelo Parga. Maquetación: Tomás Fedel. Precio: 2000.


Escribir palabras ajenas: notas sobre traducción - Pablo Ingberg

Trujamán. Hombre truja: que trueca, que cambia, que lleva y que trae palabras, sentidos, formas, discursos. Sabemos que ese es uno de los nombres históricos de los intérpretes o traductores. Hay al menos una parte de todo lo antes dicho que es invento mío.

Leo o leí ─la lectura es una cosa que sin duda sucede en el pasado─ Escribir palabras ajenas: notas sobre traducción de Pablo Ingberg. El libro es de 2019 y buena parte de él reúne una serie de textos que Ingberg escribió para el sitio o revista digital Trujamán. Lo encontré en una librería1 poco después de haber leído la pésima reedición de Escribir de Marguerite Duras, experiencia de la que ya hablé. Sigo algo molesto con ese libro, no tanto por el trabajo de Ana María Moix (del que poco pude decir), pero aun así supuse que un libro que abordara específicamente la traducción resultaría una suerte de alivio. Y lo fue.

[...] en materia de traducción, no hay leyes de validez general permanente, sino , a lo sumo, criterios de aplicación elástica según los casos concretos.

Entré a la lectura del libro con despreocupado interés. Mi idea era leer algunas reflexiones y luego guardarlo en la biblioteca para eventualmente consultarlo. Pero a medida que fui pasando sus páginas me encontré entregado a un tipo de lectura que no sé si el libro propone ni acepta: lo leí como si fuera una especie de novela. Me encariñé con su protagonista y me gustó que se tratara de un personaje entregado a la exploración. Sentí, sin embargo, que hacia el final se iba convirtiendo en un sujeto cada vez menos flexible, que terminaba por autoconvencerse con sus propios ejemplos de laboratorio.

Veamos. Yo aprendí en la escuela que los demostrativos en función sustantiva llevaban tilde (ésta) y el adverbio "sólo" también. Esa norma ha ido cambiando, yo, bartlebyanamente, prefiero no hacerlo.

Como saben quienes leen este blog (¿hola?), apenas puedo decir que soy un usuario competente de esta lengua con la que tecleo y poco sé de otros idiomas. No obstante, con frecuencia me encuentro haciendo comentarios sobre lo bien o mal que me parece tal o cual traducción. En esos casos, trato de conseguir el texto original y, como si con eso bastara, diccionario y gramática al lado intento observar qué hizo el otro con ese material. Ahí, a veces descubro que mi sospecha tuvo algo de razón: quien tradujo se salteó un párrafo; o no. Entonces se trata simplemente de un desacuerdo estético. Pero ¿quién soy yo para juzgar las elecciones de un traductor profesional? Nadie.

La salida alternativa al empobrecimiento y reducción del mundo vía traducción meramente interpretante de contenido está acaso en la atención a la forma, no como algo separado o separable del contenido, sino como indisoluble productora de sentidos: la estructura, el orden de las palabras, la sintaxis, la rareza, el juego de palabras, el verso, el ritmo, tienen literalmente mucho que decir.

Cuando leí las reflexiones de Ingberg sobre la traducción me encontré más de una vez dándole la razón a sus razonamientos2. Y, sin embargo, en no pocos casos no me gustaron sus traducciones. Cito un ejemplo en particular que todavía me tiene pensando. Transcribo el original y la traducción de Ingberg y destaco la parte que me inquieta:

Lewis Carroll:
The Hatter's remark seemed to have no sort of meaning in it, and yet it was certainly English.
Pablo Ingberg:
La observación del Sombrerero no parecía tener ninguna clase de sentido, y sin embargo estaba sin duda en castellano.

Mi inquietud es la siguiente: ¿por qué en la traducción el "no" antecede a "parecía", si en el original parece estar más relacionado con lo que en la traducción será "tener"? Es decir, ¿no debería ser algo como "parecería no tener..."?

Esta desaveniencia, en todo caso, puedo adjudicarla a mi ignorancia. Es probable que se traduzca como dice Ingberg. El resto de las veces, que no son pocas, se debe más a cuestiones estéticas. Admiro, por ejemplo, el trabajo que realizó en la traducción de "The road no taken", de Robert Frost3, pero no me gusta. Entiendo que intentó mantener las rimas, que el poema siga sonando como poema, pero no me gustó. ¿Qué puede hacer un traductor frente a eso? Nada. ¿Qué puede hacer un lector de traducciones frente a eso? Nada.

[...] la tarea del traductor de poesía consiste, entre otras cosas, en lograr que el resultado de su trabajo suene a poesía en su propia lengua.

Más allá de estas cuestiones particulares que comento, vale decir que el de Ingberg es un libro por demás interesante. Finalmente lo ubicaré en la biblioteca, lo consultaré alguna que otra vez, pero sin dudas también se ha ganado un lugar en mi memoria. Lo tendré entonces, sí, como una lectura feliz. Como una lectura que me gustaría compartir.

Pablo Ingberg: Escribir palabras ajenas: notas sobre traducción. Editorial Universitaria Villa María (Eduvim), 2019. 330 páginas, 17 x 11 cm. Edición: Agustina Merro. Diseño editorial e ilustraciones: Juan Pablo Bellini y Manuela Eguía. Precio: 2000.

Postdata

Eduvim facilita la lectura digital de una parte del libro en este sitio.

1 Arcadia su nombre. No lo recordaba al momento de escribir el cuerpo del texto.

2 ¿Vale la pena que alguien que no se dedica a la traducción ni conoce otros idioma se entregue a este tipo de lecturas? Yo qué sé. Leo porque me gusta leer y, además, me considero capaz de seguir un razonamiento.

3 Cito este ejemplo, que no se encuentra en el libro, solo para evidenciar que no me quedé con los pocos ejemplos que contiene. Supuse que con esa pequeña muestra no bastaba para afirmar mi discrepancia estética con el traductor.


Escribir - Marguerite Duras

Llegué a este libro por un tuit. O quizás una historia. O una publicación. Sé que llegué a este libro por alguna red social.

Una escritora compartió una cita de este libro. Me gustó. Pensé que sería interesante leerlo. Todavía lo pienso, pero mi experiencia de lectura se vio constantemente entorpecida por el propio libro.

No quiero decir mucho sobre la traducción. Mi conocimiento del francés no pasa de la mala pronunciación de algunos apellidos y de ciertas prohibiciones: decimos, por ejemplo, 'queso azul' en referencia a una palabra que no se puede nombrar. Aun así, no me gustó la forma en la que el libro está traducido. Quizás en otra región lingüística suene bien decir "también hay el parque" por "también está el parque", aquí no. Y cuando digo aquí me refiero a mi interior.

Creo que la persona que escribe no tiene idea respecto al libro, que tiene las manos vacías, la cabeza vacía, y que, de esa aventura del libro, sólo conoce la escritura seca y desnuda, sin futuro, sin eco, lejana, con sus reglas de oro, elementales: la ortografía, el sentido.

De alguna manera, me hizo recordar a mis malas traducciones del latín. Ocasionalmente aparecía en las tareas alguna forma del verbo 'sum' que podía ser traducido con alguna de las conjugaciones del verbo 'haber'. Pero yo, apoyado en la inercia y en la costumbre, traducía como "ser". Apurado en avanzar con los ejercicios, no notaba el error sino hasta corregir la frase en la clase. A esta edición parece haberle faltado una clase de adecuación al territorio en el que está circulando. O no. Quizás sea yo que soy un quejoso.

Lo cierto es que lo más doloroso de la edición fue que se notó mucho el proceso de automatización por el que pasaron el texto. Y esto porque luego no lo revisaron. Hubo así tildes donde no debían estar y faltaban en otros. A su vez, con frecuencia aparecían letras 'm' que reemplazaban a las 'rn'. Y cuántos 'Y a' por 'Ya'. Errores hubo varios, pero de esto ya me quejé en otro lado.

No sé qué es un libro. Nadie lo sabe. Pero cuando hay uno, lo sabemos. Y cuando no hay nada, lo sabemos como sabemos que existimos, no muertos todavía.

La edición se acerca al resultado que uno esperaría de una impresión ilegal. Y no voy a decir nada sobre el diseño de cubierta. Más sin amor no se consigue. No sé si volveré a comprar libros de Tusquets.

El texto de Duras vale la pena, pero mi consejo es que consigan una edición vieja. La de 1994 no contaba con estos errores de edición. Comparten, sin embargo, la traducción. Insisto, es un buen trabajo, solo que en ocasiones a mí me molestó.

Marguerite Duras: Escribir. Tusquets, 2022 [1993], 128 páginas, 21 x 14 cm. Traducción: Ana María Moix. Cubierta: Getty Images. Precio: 2200.